jueves, 16 de enero de 2014

Wong Kar Wai: The Grandmaster

Creo que es la primera vez que escribo sobre una película y espero que no sea la última.
The Grandmaster es poesía visual, es un atípico tempo, son los colores, los sonidos.... es una película que calificaría de obra artística.



A pesar de no haber pillado todos los detalles de la historia (no sé chino y no sé hasta que punto los subtítulos eran fieles y matizados con la historia) me he metido dentro de la película.


"Fueron necesarios seis años de planificación y tres años de producción para llevar a buen puerto esta épica historia inspirada en la vida y la época de Ip Man, el legendario maestro de Kung Fu.


Largos planos para descripciones visuales y sonoras. Planos detalle para hacer más énfasis en algunas de las características de los personajes o de la historia, curiosos juegos con los fotograbas por segundo. Una dirección de arte impecable. Colorido y elegante vestuario y la dirección de fotografía me ha parecido  increíble como podéis ver en algunas de estas fotos que he encontrado en pinterest.
Pero sobre todo, lo que mas me ha gustado ha sido el tempo. La reducida velocidad de la historia en general se aleja del ritmo acelerado de las películas americanas a las que tan acostumbrada estoy. Largos planos con ausencia de palabras donde la narración era meramente visual, ha sido un auténtico placer....ese tempo en las escenas de acción me ha parecido genial para poder mostrar y apreciar todo lujo de detalles....y es que este tempo del que os hablo no solo me ha metido en la película, también me he sincronizado con él.



Una película de acción con todo lujo de detalles para los amantes del Kun Fu, un amor imposible. Una larga primavera, un duro invierno y muchas frases que solo un gran maestro podría decir, filosofía oriental...

"Era una mujer de pocas palabras ya que sabía la fuerza que estas tenían"
"Al fuego hay que echar troncos nuevos para que la llama siga ardiendo"




Hay nieve, lluvia, fuego, viento, polvo, no hay mucha luz pero las escenas están muy bien iluminadas. La iluminación en muchos planos da una luz cálida que recuerda al color de la luz de las velas.



Todas las etapas de la película intentan ser capturadas en una fotografía que lentamente vira a blanco y negro. Odio los violines pero tengo que reconocer que la banda sonora está tan lograda...

En definitiva, me reconcilio con Wong Kar Wai y mi valoración es un 10.