sábado, 31 de agosto de 2013

7. A summer in San Francisco: My bike, my helmet, mi life

Esto que os voy a contar no se lo he contado a nadie porque me daba vergüenza de que alguien se enterara de las idioteces que se me pueden llegar a pasar por la cabeza y de lo peligrosas que pueden ser estas idioteces.

Desde que me vine a vivir a San Francisco uso a diario una bici. Una bici viejita que compré en Craigslist pero que me ha ido muy bien hasta el momento. Los frenos van bien pero al ser una bici vieja cuando freno suena un chirrido insoportable que hace que la gente se gire y me mire, pero bueno, la bici frena.


Mi bici

Mis primeros días los pasé en Palo alto, en una zona residencial muy tranquila y ni me planteé comprarme un casco (vamos hombre ni que fuera Indurain, me decía yo a mi misma..)

Cuando llegué a San Francisco vi que había mucho tráfico pero aun así decidí no comprarme casco básicamente porque me parecía una horterada. Mi novio no dejaba de insistirme en que me comprara un casco pero yo en el fondo pensaba que era un exagerando y que el tráfico no era para tanto. Aun así el me insistía y me insistía (le gusta montar en bici y conoce mejor que yo los peligros de ir sin casco)
Jim, mi compi de piso en SF me dijo que estaba loca que me tenía que comprar un casco y como veía que yo no estaba muy por la labor, me acercó en coche hasta una tienda para que me comprara un casco. Yo quería un casco molón y rosa o negro mate como este si, como lo oís... y al no encontrarlo, no me lo quería comprar pero Jim me estaba metiendo miedo en el cuerpo y al final me compre el casco de las narices.



El famoso casco


De camino a casa me contó lo peligroso que era SF y siguió metiéndome miedo en el cuerpo por lo que decidí ponerme todos los días el casco.

Entro a mi primera clase a las 8:15 pero la verdad es que muchos días llego mas tarde... Ese día había madrugado para intentar llegar puntual porque mi profe quería que presentara el proyecto iRegular a mis compis.

Cuando miré por la ventana casi no podía ver nada de la niebla que había. Creo que ningún día he visto tanta niebla en San Francisco (vivo en lo alto de una colina y la niebla se acumula entre las colinas que rodean mi casa y el clima cambia de forma radical de un barrio a otro, aunque según avanza el día la niebla se va disipando)


Típico día de niebla en SF

Para que os hagáis una idea, vivo al lado de Twin Peaks. Esta colina es una de las mas conocidas de la ciudad porque puedes ver los 360º de San Francisco y mi barrio se encuentra en una especie de ladera de la montaña por lo que las primeras cuestas que bajo por las mañanas son muy pronunciadas.

Bajé corriendo a por mi bici que esta noche había dormido en la calle y estaba empapada. Nunca la niebla me había mojado tanto la bici, así que busqué algo para secar el sillín y cuando me monté en la bici dije 'mierda, el casco'. Pero llegaba tarde, presentaba delante de mis compis y otra vez me vino el pensamiento imbécil de 'mi pelo va a estar mejor si no me pongo casco, a demás, nunca pasa nada', así que no subí a por el casco. Ese fue el primer y último día que no usé casco.

Empece a bajar la primera cuesta frenando casi a tope como siempre por la inclinación de la pendiente pero los frenos no sonaban. Imagine que era por a la niebla sin darle mucha importancia en un primer momento y, efectivamente era así. La niebla había mojado todo el mecanismo de la bici y los frenos no sonaban porque la bici no frenaba! en unos 3 o 4 segundos me había bajado toda la primera cuesta de mi casa.
Creo que empecé a hablar en español en ese momento.

Deje libre mi pierna izquierda para intentar frenar con el pié pero iba tan deprisa que era imposible. La primera cuesta se terminaba, la bici iba super rápido, no podía frenar y lo primero que se me pasó por la cabeza fue estrellarme contra los coches que tenía justo enfrente, pero en ese momento me entró el pánico porque recodé que iba sin casco y el miedo me impidió estrellarme.
Fue una décima de segundo pero en ese momento recordé a mi novio diciéndome lo peligroso que era ir sin casco y que un golpe en la cabeza con la bici te puede provocar daños super grabes.

Giré a mi izquierda para incorporarme a la siguiente cuesta en curva y ahí vi mi fin. Al final de la calle cruza una calle principal y ahí pasan los coches muy rápido. El semáforo estaba en rojo. No había ningún coche parado como para poder empotrarme contra algo y ya iba tan rápido que notaba la bici inestable. Mis manos apretaban los frenos a tope y con la pierna izquierda seguía intentado frenar sin conseguir nada.

Como a mitad de la segunda cuesta ¡milagro! los frenos empezaron a chirriar. No me lo podía creer ¡la bici estaba frenando! Apreté aún con mas fuerza los frenos y mi bici empezó a frenar hasta que conseguí pararla con ayuda de mi pie izquierdo justo al final de la segunda curva.
El semáforo estaba en rojo. Me quedé unos segundo viendo los coches pasar, los coches que me podrían haber matado. Solté las manos de los frenos que aún seguía apretando con fuerza y miré las palmas mientras empezaba a sentir el dolor en ellas de tanto apretar pero estaba bien, no me había pasado nada!!!

No me ha pasado nada de milagro.
No he vuelto a salir de casa sin casco.